La rendición de cuentas antes de ser elegidos

¿Y si empezamos a reescribir nuestra historia, en donde la corrupción siempre estuvo presente de alguna manera en el Estado y le pedimos a los casi 40 precandidatos a la presidencia de la República que, en un acto de honestidad, confiesen si tienen alguna investigación en curso?. Probablemente nos quedaremos con muy pocos, pero le ahorraran al país y a los peruanos cinco años más de incertidumbre y de desesperanza.

Estoy pecando de ingenua seguramente, pero hagamos ciudadanía y despejemos el camino de precandidatos que, aunque por algún motivo pequeño, no son digno de guiar nuestros destinos. Dejemos fuera de carrera al que no cumple con los atributos de un buen gobernante antes de que lleguen al partidor. 

No seamos complacientes con el próximo presidente pues el poder que le dimos a los últimos mandatarios es una prueba clara que nos equivocamos. Elegimos mal, no es que nos hayan fallado por errores administrativos o por alguna política pública mal aplicada. No, todos están denunciados por actos de corrupción, se encuentran privados de su libertad en calidad de condenados o investigados y uno hasta se suicidó para no ir prisión.

Según la última encuesta del Barómetro de América Latina aplicada en Perú entre febrero y el 25 de marzo del año pasado, seis de cada diez peruanos piensan que la corrupción entre los funcionarios públicos se encuentra muy generalizada.

En América Latina, la mayoría de los encuestados considera que buena parte de sus políticos están involucrados en actos de corrupción. En Perú esa cifra llega al 95%.

Pero hay algo más preocupante en el pensamiento de un importante porcentaje de los peruanos y es que algunos asocian un gobierno de mano dura, autoritario con el fin de la corrupción y esa legítima ira ciudadana que se repite previo a cada elección en las últimas tres décadas puede llevarnos a equivocarnos nuevamente.

Basta saber que solo un 49.3% de peruanos apoya la democracia como la mejor forma de gobernar, una de las cifras más bajas comparadas con los demás países de la región.

Exijamos que la rendición de cuentas la hagan los precandidatos antes de ir a la elección para definir sólo entre las mejores propuestas. Empecemos elegir al mejor y no al mal menor. La calidad de la democracia en nuestro país, así lo exige.

Por Gladys Bernal Barzola